- ¿Estas allí?
Apareces de repente
Parpadeo
Te desvaneces
-Sé que estas allí… respóndeme
Espero unos cuantos segundos a que aparezcas y nada…
Camino a través de la noche clara observando la luz de los
postes altos y eternos, sintiendo como de frio paso a un abrazo abrigador, miro
como unos brazos rodean mi cintura hasta que aprietas fuerte.
-No te vayas.
Digo tímida, asustada de que desaparezcas de nuevo.
Bajo la mirada, unas manos largas y frías con un anillo en
el dedo índice, con mi inicial. Lloro.
Me tapo la cara.
De repente me das vuelta y me abrazas contra tu pecho,
escucho como los supuestos latidos de tu corazón se aceleran cada vez más rápido
y más fuerte su tamborear.
-Veamos juntos las estrellas, ¿sí?
Una voz dulce y gruesa habla a mi oreja diciendo tan justas
palabras
-Acompáñame hasta mi casa.
Asiento la cabeza y vamos cogidos de la mano camino hacia aquel
lugar que ya no temo ir, porque ahí descansas eternamente, en tu nueva casa,
nuestra futura casa.
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