viernes, 5 de julio de 2013

Eternamente



- ¿Estas allí?
Apareces de repente
Parpadeo
Te desvaneces
-Sé que estas allí… respóndeme
Espero unos cuantos segundos a que aparezcas y nada…
Camino a través de la noche clara observando la luz de los postes altos y eternos, sintiendo como de frio paso a un abrazo abrigador, miro como unos brazos rodean mi cintura hasta que aprietas fuerte.
-No te vayas.
Digo tímida, asustada de que desaparezcas de nuevo.
Bajo la mirada, unas manos largas y frías con un anillo en el dedo índice, con mi inicial. Lloro.
Me tapo la cara.
De repente me das vuelta y me abrazas contra tu pecho, escucho como los supuestos latidos de tu corazón se aceleran cada vez más rápido y más fuerte su tamborear.
-Veamos juntos las estrellas, ¿sí?
Una voz dulce y gruesa habla a mi oreja diciendo tan justas palabras
-Acompáñame hasta mi casa.
Asiento la cabeza y vamos cogidos de la mano camino hacia aquel lugar que ya no temo ir, porque ahí descansas eternamente, en tu nueva casa, nuestra futura casa.

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