miércoles, 22 de mayo de 2013

Elizabeth

De repente, sostienes mi mano, escalofríos incontrolables recorren mi cuerpo, mi cara muestra indiferente al resto del mundo, mirando las rosadas mejillas que pones al verme con esos ojos grandes y brillantes de pestañas que llegan hasta sus cejas sin ninguna clase de maquillaje.

Se me hace que todo está bien, esa dulzura de saber que lo esta... Todo desaparece, todo se va. Menos tú, que bueno. Eso es lo que ahora más me alegra... A pesar de mis falencias como persona, sientes que en realidad valgo la pena y que soy ese "bien" que siempre quisiste.

Me hace querer abrazarte y nunca dejarte ir, y que este momento dure para siempre.... Siempre.

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