viernes, 24 de mayo de 2013

Amarillo perfecto.

Tú, persona doliente, que hechizas con tus ojos y golpeas con palabras, dejando moretones tatuados con brujería en bosques nocturnos y lizos, que atrapas el mar con solo un suspiro, que acampas en chimeneas sin fuego.

Tú, persona significante, que haces collares de almohadas color rojo sangre, que haces que las pupilas no existan y que lo azul se vuelva amarillo.

Tú, persona vil y cruel, como sol sin luz, como el agua sin mar y como flor sin color, perfecto como ninguno.

Te odio, y ese odio me hace amarte, enamorándome del dolor.


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