lunes, 24 de noviembre de 2014

hace unos días... creo que fue un sabado.

Las gotas del frio y mojado Pasto caen sobre el vidrio frontal del carro, bailan y esquivan al son de la melodía, momento para reflexionar. Mamá pide que le baje el volumen a la música, no se puede concentrar. La lluvia no le deja ver el tráfico, todo está horrendo. Se queja, grita, se estresa, llora. Por dios, Mamá es cosa seria. Legamos al lugar de destino. Mi hermana tarda en llegar. Al momento, se tropiezan tres autos y terminan unidos por grandes y estables arrugas en la parte frontal y trasera de estos. Que pereza estar ahí en medio. Eso es cosa seria. El helado Pasto sigue y el trafico aumenta, porque esta tan oscuro y porque hay tanta gente a estas horas. ¿No es peligroso? No tenemos conciencia. El semáforo no funciona, pero los demás usuarios no comprenden, se quejan y corren el riesgo de pasar desapercibidos. Joder, Mamá está dada del putas. Se va por otro camino y llegamos a casa. Mi hermana cuenta su día, yo escucho Paco de Lucia, y Mamá está sentada en el sofá haciendo macramé al compás de las cuerdas fuertes de la guitarra. Esta mejor. Todo anda mejor. Pero igual, sigue estresada pero se está desestresando. ¿Cómo es eso? Es cosa seria. 

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