Las gotas del frio y mojado Pasto caen sobre el vidrio
frontal del carro, bailan y esquivan al son de la melodía, momento para
reflexionar. Mamá pide que le baje el volumen a la música, no se puede
concentrar. La lluvia no le deja ver el tráfico, todo está horrendo. Se queja,
grita, se estresa, llora. Por dios, Mamá es cosa seria. Legamos al lugar de
destino. Mi hermana tarda en llegar. Al momento, se tropiezan tres autos y
terminan unidos por grandes y estables arrugas en la parte frontal y trasera de
estos. Que pereza estar ahí en medio. Eso es cosa seria. El helado Pasto sigue
y el trafico aumenta, porque esta tan oscuro y porque hay tanta gente a estas
horas. ¿No es peligroso? No tenemos conciencia. El semáforo no funciona, pero
los demás usuarios no comprenden, se quejan y corren el riesgo de pasar desapercibidos.
Joder, Mamá está dada del putas. Se va por otro camino y llegamos a casa. Mi hermana
cuenta su día, yo escucho Paco de Lucia, y Mamá está sentada en el sofá haciendo
macramé al compás de las cuerdas fuertes de la guitarra. Esta mejor. Todo anda
mejor. Pero igual, sigue estresada pero se está desestresando. ¿Cómo es eso? Es
cosa seria.
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